¿Por qué un Edén tiene que tener la pinta de un mundo perfecto? Nada así existe. Los mortales estando vivos no podemos ver algo así: un lugar lleno de luz, belleza, generoso y, sobre todo, sin maldad. Pero no hay un lugar parecido. ¿A quién no le gustaría un Paraíso propio? Es un buen sueño, pero es irreal. Irreal como los sueños de los niños y adolescentes, como de muchos adultos.
Muchas veces he pensado eso, y sobre todo, cuando estaba sólo en mi cuarto y de noche -lo digo por cierta persona que es la propia hija de Lucifer-, y deseaba un lugar así con toda mi alma. Podría estar tranquilo, sin dolor ni molestias y... con la eternidad para disfrutar de personas de mi sangre que no conocí y que gracias a ellos estoy aquí ahora. A veces, algo así es una maldición pero, tiene su toque de bendición. ¡Qué raro que yo diga algo así...! Disfrutad el verme así.
No he superado con entereza muchas cosas de mi vida pasada y, hasta puede ser de la presente. Es un mundo y un modo incierto de vivir y saber. Una cosa extraña que nadie controla y que no se puede controlar. Nadie es un Dios.
Pienso que al estar tranquilo -al permitirme estarlo sin estar dormido- es una de las mejores cosas que tengo, aparte de la gente que ya tengo. Mucho que aliviar, mucho que avanzar y enfrentar.
Soy un extraño en el modo de sentirse de ésta manera, como si no supiera dónde voy, pero que sé en cierta manera qué hago. Aunque no niego que muchas veces me veo en el camino equivocado y temeroso miro atrás. Una imagen de mí mismo mira lo que ya recorrí pero que no superé y piensa si quedarse ahí o ir a lo desconocido. ¡Un miedo tremendo se apodera de mí! Es como si pudiera parar los látidos de mi corazón, o hacer que el tiempo resultase más lento y yo apreciase ese horrible detalle que me pondría más nervioso.
Lo repetiré: estoy tranquilo ahora, pero sé que no será para mucho tiempo. Habrá veces que me cerraré del todo, otras que no me abriré mucho, en ocasiones lo suficiente y otras lo bastante. Pero no puedo saber cómo me pillará los estados de ánimo que me permitan hacer eso.
Disfrutaré de esto todo lo que pueda y descansaré, queriendo soñar que puedo llegar a más. Llegar a sentir una tranquilidad completa en que los pequeños problemas no me hagan comerme la cabeza como siempre. Deseo volver a estar así.
Rex quiere decir rey... así que sé un rey y suelta a ese hombre malo. Tú no eres como ellos, eres un gigante. No te conviertas en uno de ellos. Sé mejor porque tú no eres un rufián.
jueves, 16 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Siendo el discípulo
-¿De qué me sirve ser un ángel si no puedo salvar a la gente?
-El mal se manifiesta de diversas maneras, pero sólo hay un modo de combatirlas.
-¿Y cuál es ésa?
-Cambiarás y lo entenderás.
-Estoy harto...
-Eres joven y, ni si quiera tendrías que ser un ángel a ésta edad, pero Ellos ya vinieron a ti en muchas ocasiones. Has de estar preparado, pues solamente tú puedes leer las señales que se te mandan. Ni yo ni nadie.
En el acuario, los pequeños bancos de peces nadaban con una calma infinita, con la paciencia de los que están de un modo que nada malo los pudiera alterar; en cambio, los delfinos jugaban entre sí. Podías verlos hacer piruetas cuando saltaban sobre el agua, jugando entre ellos. Nadaban en una especie de baile que ellos podían entender, porque parecían estar sincronizados.
Ángel miró el acuario, con una sonrisa de gozo, por ver cómo su púpilo se hacía tantas preguntas y la visión que no lograba tener pero, sobre todo, porque tenía que aprender cosas de ésos magníficos animales. Que ni si quiera en cautividad podían perder la esencia de lo que eran en los océanos.
-Aprende de ellos-le dijo, señalando a los delfines con su rostro, ladeándolo.
-¿Qué puedo aprender de unos... animales?
-Ser paciente y atrevido para cuando la ocasión lo requiera. No tendrás ni un poder más ni un poder menos.
-El mal se manifiesta de diversas maneras, pero sólo hay un modo de combatirlas.
-¿Y cuál es ésa?
-Cambiarás y lo entenderás.
-Estoy harto...
-Eres joven y, ni si quiera tendrías que ser un ángel a ésta edad, pero Ellos ya vinieron a ti en muchas ocasiones. Has de estar preparado, pues solamente tú puedes leer las señales que se te mandan. Ni yo ni nadie.
En el acuario, los pequeños bancos de peces nadaban con una calma infinita, con la paciencia de los que están de un modo que nada malo los pudiera alterar; en cambio, los delfinos jugaban entre sí. Podías verlos hacer piruetas cuando saltaban sobre el agua, jugando entre ellos. Nadaban en una especie de baile que ellos podían entender, porque parecían estar sincronizados.
Ángel miró el acuario, con una sonrisa de gozo, por ver cómo su púpilo se hacía tantas preguntas y la visión que no lograba tener pero, sobre todo, porque tenía que aprender cosas de ésos magníficos animales. Que ni si quiera en cautividad podían perder la esencia de lo que eran en los océanos.
-Aprende de ellos-le dijo, señalando a los delfines con su rostro, ladeándolo.
-¿Qué puedo aprender de unos... animales?
-Ser paciente y atrevido para cuando la ocasión lo requiera. No tendrás ni un poder más ni un poder menos.
lunes, 13 de agosto de 2012
-¿Te das cuenta de tu alcance?
-No.
-¿Sabes lo que has hecho o te das cuenta de ello?
-Querer.
-¡No, no has hecho eso! Has apartado a todos. Te superan demasiadas cosas y te creíste fuerte.
-De la nada voy a la nada. Del polvo al polvo y el sentido se quebró.
-¿Estás seguro? ¿No hay ni un resquicio de Luz para ti?
-Déjate de preguntas.
-¿Por qué?
-No quieras respuestas que no vas a entender.
Así se cerró un círculo completo de estúpidez.
-No.
-¿Sabes lo que has hecho o te das cuenta de ello?
-Querer.
-¡No, no has hecho eso! Has apartado a todos. Te superan demasiadas cosas y te creíste fuerte.
-De la nada voy a la nada. Del polvo al polvo y el sentido se quebró.
-¿Estás seguro? ¿No hay ni un resquicio de Luz para ti?
-Déjate de preguntas.
-¿Por qué?
-No quieras respuestas que no vas a entender.
Así se cerró un círculo completo de estúpidez.
sábado, 11 de agosto de 2012
Susurran mentiras
Soy la pregunta del millón, el signo de interrogación. ¿De qué servirá lo que vas a decir si no te voy a oír? Humano no puedo ser, pero dime cómo aprendí lo que nadie me enseñó. Ser real y querer sentir el mundo igual. No tendría por qué cambiar. Nadie lo va a intentar.
Te daría el cien por cien de lo que yo soy si vienes donde voy. No sé nada del mal y bien, no soy nada de lo que veis. Sigo soñando porque sus palabras susurran mentiras que yo jamás querré. Sigo aquí y nadie puede ver, lo que yo llego ver y lo que podría ser.
Mostraría lo que soy, si dejase el temor y todo seguirá igual.
Nadie más puede ver, lo que yo puedo querer, adónde quisiera yo ir. Haciendo guardia sin el fuego solar, en una tierra helada. No respondas así porque sí.
No me entiendes y jamás seré lo que se espera de mí. Ya nadie podrá conocer, porque no puedo ser lo que tendría que ser. Y yo sólo quiero sentir el mundo igual, seguir siempre así. Nadie más lo va a intentar y no entiendes que yo sigo aquí.
Tú ves lo que ellos nunca ven. Me conoces y mostraría cómo soy. No me alcanzan y, ¿qué sabrán del mal y el bien? Susurras mentiras que yo jamás podré querer. Seré un yo real y porque tendría que cambiar. Sigo aquí, estoy aquí, en un mundo del que no puedo huir, soñando en lo irreal. ¡Algo que nunca va a pasar!
¿Qué es lo que tienes que decir, si no te voy a oir? No lo entienden, no estoy aquí. Y yo sólo quiero ser real, sentirme un igual. Jamás podré ser lo que se espera de mí.
Nadie me alcanza porque soy capaz de hacer brillar mis estrellas estrelladas
Te daría el cien por cien de lo que yo soy si vienes donde voy. No sé nada del mal y bien, no soy nada de lo que veis. Sigo soñando porque sus palabras susurran mentiras que yo jamás querré. Sigo aquí y nadie puede ver, lo que yo llego ver y lo que podría ser.
Mostraría lo que soy, si dejase el temor y todo seguirá igual.
Nadie más puede ver, lo que yo puedo querer, adónde quisiera yo ir. Haciendo guardia sin el fuego solar, en una tierra helada. No respondas así porque sí.
No me entiendes y jamás seré lo que se espera de mí. Ya nadie podrá conocer, porque no puedo ser lo que tendría que ser. Y yo sólo quiero sentir el mundo igual, seguir siempre así. Nadie más lo va a intentar y no entiendes que yo sigo aquí.
Tú ves lo que ellos nunca ven. Me conoces y mostraría cómo soy. No me alcanzan y, ¿qué sabrán del mal y el bien? Susurras mentiras que yo jamás podré querer. Seré un yo real y porque tendría que cambiar. Sigo aquí, estoy aquí, en un mundo del que no puedo huir, soñando en lo irreal. ¡Algo que nunca va a pasar!
¿Qué es lo que tienes que decir, si no te voy a oir? No lo entienden, no estoy aquí. Y yo sólo quiero ser real, sentirme un igual. Jamás podré ser lo que se espera de mí.
Nadie me alcanza porque soy capaz de hacer brillar mis estrellas estrelladas
jueves, 9 de agosto de 2012
-Veo, veo -¿Qué ves?
-Que me condenen al Infierno-me atrevo a decir. No es una frase dicha por un personaje
Muchas veces es fácil sacarme de mis casillas, otras es casi imposible. Digo mucho sobre sentir rencor y, ahora, ya hay veces que no lo hay. Puedo maldecir que será una mentira momentánea, decir que todo es una gilipollez -una auténtica gilipollez-.
Me sobran las cosas que no sé, pero no lo que ya sé. La consciencia de alguien puede notar cosas y no notar nada. Algunos aciertan, otros se equivocan y otros hacen lo que les da la gana para ganar lo que quieren ganar.
Perdí mis casillas y no me volví contra nadie, aunque lo deseaba. No me afectan las cosas como la gente cree. Les doy mi propio significado y de ahí ya hago lo que me parece, como la manera de pensar. No me dejo entender. Así os despisto momentáneamente a todos para que nadie sepa qué hacer conmigo. El caso no está perdido y ni yo lo estoy.
Sigo desvariando como hago ahora, cuando no me sirve decir esto. Ya me he lamentado suficiente.
¿Qué veo? ¿Qué es lo que quiero ver? No, esa última pregunta no es la que yo he dicho. No es la correcta. ¿Qué puedes estar viendo tú en todo este tiempo?
Siento que el corazón me pesa, como un peso muerto y está vivo.
Vi una chica que no se abría, Veía miedo cuando era lo normal, no vi el rechazo que debía causar. Todo fue difícil, hasta que conté la vida tal y como fue. No hubo un malentendido, no hubo un juicio, y solamente un silencio que para mí era incómodo. Algo que no soportaba y me molestaba, que detestaba. Como todo, se fue avanzando. Siempre con la pantalla delante -otra frustración, otra cobardía-.
Me cabreaba y me prometía que no volvería a hablar, a no contar nada. Y como un tonto volvía a aquéllo que me causaba todo lo que escribí más arriba. El miedo y los nervios jamás desaparecían; momentos del antes y del después. Estaba atrapado en una telaraña. Fue avanzando.
Tenía preguntas, como siempre: ¿por qué tenía que ir detrás? ¿Por qué me abría? ¿Por qué siempre me sentía un idiota y tonto cuando pasé un rato agradable aparte de lo desagradable? ¿Por qué tenía que ser yo el que buscase? ¿Qué tenía que buscar?
Con el tiempo todo se fue explicando, y cada vez era más crío y orgulloso, para luego a pasar a ser alguien que no cuenta nada y se limita a ayudar o a escuchar. Encerrarme por el miedo que dejé de sentir durante un corto período de tiempo. Se fue magnificando, todo se hizo más intenso y pesado. No era una tortura al completo. Quería saber, quería conocer y lo conseguí, pero no todo. Claro que no, como nadie obtenía todo de mí.
Pasaron los meses y decías más de ti y yo leía, mientras cabía en mí la preocupación y el horror. No era una mera observación. No te analizaba como dije que hacía a los demás; que los estudiaba con lo que yo mismo decía para conocerlos, como a ti misma te estudiaba. Fui cometiendo errores una, y otra y otra vez. Hacía daño al mundo con mi mal humor y tú, aunque cansada, seguías ahí. Yo era el coche que debía cruzar y tú la farola que permitía el paso. Lo permitías, pero yo no cruzaba la línea. Quedándome allí quieto, como un disco rayado que ya no tenia más que decir: ni a ti ni a nadie. Y yo seguía con lo mismo. Me importaba todo lo que sentía y no decía nada. Prefería que hubiera otros como aquel que tú y yo conocemos. Pienses lo que pienses de él, os veía de tal manera que yo enfermaba de envidia. Me alejé aún más y ya ni hablábamos cara a cara.
¡Todo por escrito!
Quería más, aún viéndome como el malo, sabiendo que yo no era perfecto para nadie. Y desde el principio ya te decía mis intenciones.
Aún no lo he dicho todo, así es como veía las cosas.
Veía un brillo en los ojos, una sonrisa no formada en los labios. Quise hacerte reír, quise verte sonriendo. Lo conseguía y no lo conseguía en muchas, muchísimas ocasiones. No te entendía y me cabreaba y no era capaz de odiarte. Sólo lograba estar molesto, lograr una excusa por la que culpar como culpaba mis creencias y esperas.
A ti no te bastará, a mí sí. Crees que eres egoísta y imperfecta, como si fueras el centro del mal y mi dolor el centro de mi mundo. Me da igual que pienses eso. Me da igual cómo te veías a ti misma, porque yo no tengo tus ojos. Tengo mi propia opinión y dónde tú ves la maldad yo veo un querer. Un cariño que ni sé explicar.
Muestro mi frialdad e indiferencia, pero porque espero u esperaba cosas. Ahora me las tengo que negar. Pero todo lo que veo sigue ahí intacto. Alguien como tú pudo estar conmigo y alguien como yo pudo estar contigo. No todo es lógica fría, no todo es explicado como lo harías en en un resumen para estudiar para saber cómo y por qué es cada cosa. Así es todo, y así seguirá.
De esto puedes decir o pensar lo que quieras. Esto es lo que hay por mí. Si no acabas de estar satisfecha, no sabré qué más decirte. Porque yo no soy una maldita enciclopedia de cómo va exactamente. No soy un técnico que sabe leerse el manual de mi propio mundo.
Ahora ya he perdido la manera de sonsacarte lo que yo deseaba. Así que no podré hacer más para obtener la razón.
Muchas veces es fácil sacarme de mis casillas, otras es casi imposible. Digo mucho sobre sentir rencor y, ahora, ya hay veces que no lo hay. Puedo maldecir que será una mentira momentánea, decir que todo es una gilipollez -una auténtica gilipollez-.
Me sobran las cosas que no sé, pero no lo que ya sé. La consciencia de alguien puede notar cosas y no notar nada. Algunos aciertan, otros se equivocan y otros hacen lo que les da la gana para ganar lo que quieren ganar.
Perdí mis casillas y no me volví contra nadie, aunque lo deseaba. No me afectan las cosas como la gente cree. Les doy mi propio significado y de ahí ya hago lo que me parece, como la manera de pensar. No me dejo entender. Así os despisto momentáneamente a todos para que nadie sepa qué hacer conmigo. El caso no está perdido y ni yo lo estoy.
Sigo desvariando como hago ahora, cuando no me sirve decir esto. Ya me he lamentado suficiente.
¿Qué veo? ¿Qué es lo que quiero ver? No, esa última pregunta no es la que yo he dicho. No es la correcta. ¿Qué puedes estar viendo tú en todo este tiempo?
Siento que el corazón me pesa, como un peso muerto y está vivo.
Vi una chica que no se abría, Veía miedo cuando era lo normal, no vi el rechazo que debía causar. Todo fue difícil, hasta que conté la vida tal y como fue. No hubo un malentendido, no hubo un juicio, y solamente un silencio que para mí era incómodo. Algo que no soportaba y me molestaba, que detestaba. Como todo, se fue avanzando. Siempre con la pantalla delante -otra frustración, otra cobardía-.
Me cabreaba y me prometía que no volvería a hablar, a no contar nada. Y como un tonto volvía a aquéllo que me causaba todo lo que escribí más arriba. El miedo y los nervios jamás desaparecían; momentos del antes y del después. Estaba atrapado en una telaraña. Fue avanzando.
Tenía preguntas, como siempre: ¿por qué tenía que ir detrás? ¿Por qué me abría? ¿Por qué siempre me sentía un idiota y tonto cuando pasé un rato agradable aparte de lo desagradable? ¿Por qué tenía que ser yo el que buscase? ¿Qué tenía que buscar?
Con el tiempo todo se fue explicando, y cada vez era más crío y orgulloso, para luego a pasar a ser alguien que no cuenta nada y se limita a ayudar o a escuchar. Encerrarme por el miedo que dejé de sentir durante un corto período de tiempo. Se fue magnificando, todo se hizo más intenso y pesado. No era una tortura al completo. Quería saber, quería conocer y lo conseguí, pero no todo. Claro que no, como nadie obtenía todo de mí.
Pasaron los meses y decías más de ti y yo leía, mientras cabía en mí la preocupación y el horror. No era una mera observación. No te analizaba como dije que hacía a los demás; que los estudiaba con lo que yo mismo decía para conocerlos, como a ti misma te estudiaba. Fui cometiendo errores una, y otra y otra vez. Hacía daño al mundo con mi mal humor y tú, aunque cansada, seguías ahí. Yo era el coche que debía cruzar y tú la farola que permitía el paso. Lo permitías, pero yo no cruzaba la línea. Quedándome allí quieto, como un disco rayado que ya no tenia más que decir: ni a ti ni a nadie. Y yo seguía con lo mismo. Me importaba todo lo que sentía y no decía nada. Prefería que hubiera otros como aquel que tú y yo conocemos. Pienses lo que pienses de él, os veía de tal manera que yo enfermaba de envidia. Me alejé aún más y ya ni hablábamos cara a cara.
¡Todo por escrito!
Quería más, aún viéndome como el malo, sabiendo que yo no era perfecto para nadie. Y desde el principio ya te decía mis intenciones.
Aún no lo he dicho todo, así es como veía las cosas.
Veía un brillo en los ojos, una sonrisa no formada en los labios. Quise hacerte reír, quise verte sonriendo. Lo conseguía y no lo conseguía en muchas, muchísimas ocasiones. No te entendía y me cabreaba y no era capaz de odiarte. Sólo lograba estar molesto, lograr una excusa por la que culpar como culpaba mis creencias y esperas.
A ti no te bastará, a mí sí. Crees que eres egoísta y imperfecta, como si fueras el centro del mal y mi dolor el centro de mi mundo. Me da igual que pienses eso. Me da igual cómo te veías a ti misma, porque yo no tengo tus ojos. Tengo mi propia opinión y dónde tú ves la maldad yo veo un querer. Un cariño que ni sé explicar.
Muestro mi frialdad e indiferencia, pero porque espero u esperaba cosas. Ahora me las tengo que negar. Pero todo lo que veo sigue ahí intacto. Alguien como tú pudo estar conmigo y alguien como yo pudo estar contigo. No todo es lógica fría, no todo es explicado como lo harías en en un resumen para estudiar para saber cómo y por qué es cada cosa. Así es todo, y así seguirá.
De esto puedes decir o pensar lo que quieras. Esto es lo que hay por mí. Si no acabas de estar satisfecha, no sabré qué más decirte. Porque yo no soy una maldita enciclopedia de cómo va exactamente. No soy un técnico que sabe leerse el manual de mi propio mundo.
Ahora ya he perdido la manera de sonsacarte lo que yo deseaba. Así que no podré hacer más para obtener la razón.
domingo, 5 de agosto de 2012
¿Qué...?
Nunca hubo orden en mi mente siendo humano y ahora, no es mejor a cuando antes. Todo se mezcla en uno y de ahí ya no soy algo que comprende ni razona. Solamente soy un ser que está ahí, acechando como lo haría un depredador. En un sitio oscuro y una vez más, arrebataría las vidas que debo cobrarme.
La asamblea comenzó como siempre: con una charla de cómo servir a nuestro amo Satán, de cómo ser mejores siervos. Que no pisáramos suelos sagrados y no mezclarse con el populacho.
¡Siempre era la misma charla de idioteces de unos viejos cortos de miras, que no saben mirar más allá de una figura demoníaca, que ni existirá como tampoco existe su maldito Creador!
Desde ese punto, me lleva el cuestionarme el por qué de mi existencia sobrenatural. No había pacifismo en mi naturaleza y la guerra tampoco era la imagen exacta de mí.
¿Qué podía hacer? Ir adónde sea, para apreciar el mundo en el que desperdicié una frágil existencia humana de servidumbre a la sociedad. ¿Qué quisiera hacer? Esperar y tener un palacio abandonado. Un vestigio antiguo del mundo, donde la espera sería recompensada para llegar a un punto en el que nunca he llegado. Ni mortal ni inmortal.
Created as a servant,
I hope the day of liberation.
Serving as a being without soul and without destination
I hope to have one but when my first life is over.
I am a Fallen Angel waiting for the revival of their own light in a heart where the wait is long ...
Creado como un siervo,
espero el día de la liberación.
Sirviendo como un ser sin alma y sin destino
espero tener un sino para cuando mi primera vida se acabe.
Soy un Ángel Caído que espera el resurgimiento de una luz propia en un corazón donde la espera se hace larga...
La asamblea comenzó como siempre: con una charla de cómo servir a nuestro amo Satán, de cómo ser mejores siervos. Que no pisáramos suelos sagrados y no mezclarse con el populacho.
¡Siempre era la misma charla de idioteces de unos viejos cortos de miras, que no saben mirar más allá de una figura demoníaca, que ni existirá como tampoco existe su maldito Creador!
Desde ese punto, me lleva el cuestionarme el por qué de mi existencia sobrenatural. No había pacifismo en mi naturaleza y la guerra tampoco era la imagen exacta de mí.
¿Qué podía hacer? Ir adónde sea, para apreciar el mundo en el que desperdicié una frágil existencia humana de servidumbre a la sociedad. ¿Qué quisiera hacer? Esperar y tener un palacio abandonado. Un vestigio antiguo del mundo, donde la espera sería recompensada para llegar a un punto en el que nunca he llegado. Ni mortal ni inmortal.
Created as a servant,
I hope the day of liberation.
Serving as a being without soul and without destination
I hope to have one but when my first life is over.
I am a Fallen Angel waiting for the revival of their own light in a heart where the wait is long ...
Creado como un siervo,
espero el día de la liberación.
Sirviendo como un ser sin alma y sin destino
espero tener un sino para cuando mi primera vida se acabe.
Soy un Ángel Caído que espera el resurgimiento de una luz propia en un corazón donde la espera se hace larga...
miércoles, 1 de agosto de 2012
Hoja Oscura
Las cadenas están aflojadas y, en un sentido, siguen estando fuertes. Ahora muchas cosas se han vuelto frágiles: ideas, pensamientos, ocurrencias... No puedo decir cómo estoy ahora, pero hay una gran diferencia ahora que la que había antes.
Todo fluye en un ríos distintos, con la ímpetu de la corriente deslizándose con fuerzas inusitadas. En cada corriente es diferente las cosas. Pues muchas des desbordan creando nuevas corrientes que a su vez, tienen más caminos que correr.
Entre todo ese caos, solamente hay unos pocos caminos, con la fuerza necesaria para avanzar, sin consumirse y llegar a un punto muerto. Y son pocos, pero me dan el consuelo para permitir seguir el camino que yo mismo escoja.
Hay otras veces, otros casos -por así decirlo-, que todo se desborda. El camino que me veo recorrer se nubla, como si mi vista también lo hiciera. Me siento ciego y aislado, con un único puente entre lo racional y emocional. Formaban una pequeño pequeña unión entre sí que podía romperse por el desacuerdo que yo pudiera llevar.
No hay ninguna perdición, no hay una gran victoria en ésta adversidad. Poco a poco consigo cosas que tenía y ni valoraba. No me paraba a pensar si era importante lo que poseía. Estuve ciego en muchas ocasiones en muchas maneras.
De los errores se aprende -o eso se dice-.
Aprendo de los míos tanto como puedo, pero yo mismo soy un caos, sin representar algo oscuro como malvado para los demás. Como pensaba hará menos de algo menos a un mes o un mes ya. Da igual.
No seguiré escribiendo esto por ahora, y cuando llegue el momento, seguiré con esto u otras cosas.
Todo fluye en un ríos distintos, con la ímpetu de la corriente deslizándose con fuerzas inusitadas. En cada corriente es diferente las cosas. Pues muchas des desbordan creando nuevas corrientes que a su vez, tienen más caminos que correr.
Entre todo ese caos, solamente hay unos pocos caminos, con la fuerza necesaria para avanzar, sin consumirse y llegar a un punto muerto. Y son pocos, pero me dan el consuelo para permitir seguir el camino que yo mismo escoja.
Hay otras veces, otros casos -por así decirlo-, que todo se desborda. El camino que me veo recorrer se nubla, como si mi vista también lo hiciera. Me siento ciego y aislado, con un único puente entre lo racional y emocional. Formaban una pequeño pequeña unión entre sí que podía romperse por el desacuerdo que yo pudiera llevar.
No hay ninguna perdición, no hay una gran victoria en ésta adversidad. Poco a poco consigo cosas que tenía y ni valoraba. No me paraba a pensar si era importante lo que poseía. Estuve ciego en muchas ocasiones en muchas maneras.
De los errores se aprende -o eso se dice-.
Aprendo de los míos tanto como puedo, pero yo mismo soy un caos, sin representar algo oscuro como malvado para los demás. Como pensaba hará menos de algo menos a un mes o un mes ya. Da igual.
No seguiré escribiendo esto por ahora, y cuando llegue el momento, seguiré con esto u otras cosas.
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